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jueves, 26 de marzo de 2015

8 TIPS para un cabello perfecto

1 Cepíllalo cada día: y no solo una vez, hazlo por la mañana y por la noche, antes de acostarte. El cepillado estimula la circulación sanguínea y hace que el cabello crezca más sano y fuerte.

2 No te acuestes con el cabello húmedo: aumenta el frizz y propicia el desarrollo de microorganismos (e incluso puede dar lugar a la aparición de caspa). A la hora de dormir tampoco son recomendables las coletas, puesto que la presión quiebra los cabellos. Lo ideal es suelto y seco.

3 Enjuague final con agua fría: por supuesto, dúchate con agua cliente todo el tiempo que quieras. Pero cuando llegue el momento del enjuague final del cabello, hazlo con agua fría o, a lo sumo, templada. Así protegerás tu cuero cabelludo y tu pelo ganará brillo y salud.

4 Usar primero el acondicionador: así conseguirás que tu cabello quede más hidratado y fuerte. Después aplica el champú masajeándote suavemente para favorecer un mejor riego sanguíneo.

5 No abusar de plancha y secador: un clásico que seguramente ya has oído hasta el cansancio, pero nunca está de más recordarlo. El secador y la plancha resecan los cabello y, al final, echarán por tierra todo el trabajo de hidratación que hagas. No significa que no los uses nunca, sino que debes hacerlo con moderación.

6 No frotar con la toalla al secarse: cuida tu cabellera al salir de la ducha. Frotar el cabello con excesiva fuerza hace que se resquebraje y que las puntas se rompan y abra.

7 Mimarlo cada tanto: hacer todo lo anterior no es excusa para abandonar a tu cabello a su suerte. Con cierta regularidad, aplica una mascarilla para nutrirlo y revitalizarlo. ¡Y corta las puntas! Así crecerá más saludable y con mejor aspecto. Por cierto, aprovechemos para derribar un mito: cortar las puntas no hace que crezca más rápido.

8 Aliméntate bien: una alimentación balanceada proveerá a tus cabellos de los nutrientes adecuados. Frutas, verduras, pescados y frutos secos, por ejemplo, te aportarán las vitaminas y ácidos grasos que necesitas.

Sentirse bien

   El sentirse bien, el secreto del bienestar, tiene que ver con ir aceptando lo que va viniendo. No resistirse a las cosas, tanto si son buenísimas, malísimas, mediocres o regulares, ese juicio lo pone uno. Y lo mismo con la edad. Si no se acepta que se va a envejecer es imposible estar bien. 


Pastora Vega (Actriz y presentadora)

Pequeños consejos para aliviar tensiones

1. Desconecta. ¿Estás a un paso de estallar? ¡Stop! Busca un sitio tranquilo y céntrate en pensamientos positivos.

2. Muévete. Haz ejercicio con regularidad: tu mente te lo agradecerá.

3. Respira. Parece evidente, ¿verdad?, pero no siempre lo tenemos en cuenta. Dedica entre 10 y 20 minutos a concentrarte en tu respiración.

4. Sintoniza. Escoge una música que te resulte agradable (nada de estridencias) y déjate envolver por el ritmo.

5. Descubre. Existen infinidad de recursos beneficiosos como el tai chi, el yoga o la meditación.

6. Conecta. Es más útil quedar con los amigos que estar solo dándole vueltas a los problemas.

7. Prescinde. Elimina hábitos contraproducentes como beber alcohol y comer en exceso.

8. Descansa. Algo tan simple como dormir ocho horas diarias tiene efectos espectaculares. Así que... ¡felices sueños!

El consejo del Dr. Bartolomé Beltrán (Magnesio y potasio, la combinación ideal)

   El magnesio y el potasio son esenciales para mantener el rendimiento óptimo de nuestro organismo. Pero la pérdida de líquidos y la actividad física, entre otros factores, contribuyen a disminuir su concentración.

   Pese a que, después del calcio y el fósforo, el potasio es el mineral que más abunda en nuestro cuerpo, es muy fácil perderlo a través de la sudoración. Al mismo tiempo, el consumo excesivo de té, café, alcohol y azúcar aumenta la eliminación de potasio a través de la orina. Es necesario cuidar los niveles de potasio por su importancia en la actividad neuromuscular y por su contribución a la hora de regular el equilibrio del agua.

lunes, 23 de marzo de 2015

El rincón del pensamiento (La pequeña granja y la vaca)

   Un filósofo y su joven discípulo paseaban por los alrededores de un pueblo, cuando divisaron una pequeña granja. Tras llamar a la puerta para pedir un vaso de agua, les recibió un humilde matrimonio y sus tres hijos, vestidos con pobres harapos. A preguntarles de qué vivían, el granjero les contó que una vaca les daba leche, con la que hacían mantequilla y queso para su autoconsumo y venta.

   Lejos ya del lugar, el filósofo le ordenó a su discípulo: <<Regresa a la granja, coge la vaca y tírala por un  precipicio>>. <<Pero si es el único sustento de la familia>>, respondió el joven intentando, sin éxito, salvar al animal. Años más tarde, el muchacho, convertido en un rico empresario, volvió al mismo lugar y quedó sorprendido al ver que la granja ahora era una lujosa mansión. aquello le provocó una enorme tristeza, pero pronto descubrió que sus propietarios eran los mismos granjeros que, empujados por la necesidad, habían empezado a cultivar algodón. Y lo que comenzó como una forma de escapar de la miseria, con el tiempo se convirtió en un próspero negocio.

   A menudo, en la vida nos acomodamos a lo que nos da nuestra <<vaca>>, pero no dudemos en tirarla por el precipicio y pasemos a la acción. Que nada nos frene para mejorar.

El rincón del pensamiento (La laguna congelada)

   Dos niños estaban patinando sobre una laguna congelada. El día había empezado con un sol tibio de invierno, pero acababa de comenzar a nevar, por eso decidieron volver a sus casas. Y fue cuando se encontraban cerca de la orilla, donde la capa de hielo era más fina, cuando uno de los pequeños cayó al agua. Cuando su amiguito vio que daba manotazos intentando salir y que, cada vez más agotado, se hundía en el agua, fue a buscar una piedra y empezó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Al principio se resistía, pero, sin perder la calma, fue a buscar una roca de mayor tamaño y la dejó caer junto a su amigo. El hielo empezó a cuartearse y, al hacerse más grande el agujero, pudo sacarlo fuera vivo.

   Cuando llegó el equipo de salvamento y vieron lo sucedido, no podían creerse lo que había conseguido aquel niño. <<Con esas manos tan pequeñas, ¿cómo lograste romper tú solo el hielo para rescatarlo?>>, le dijeron. Entonces apareció un anciano que les dijo: <<Yo sé cómo lo hizo>>. <<¿Cómo?>>, le preguntaron asombrados. <<No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo>>, contestó el sabio anciano. Y así es, la confianza en ti mismo hará que logres lo que te propongas, a pesar de la opinión de los demás.

El rincón del pensamiento (Mamá gaviota)

   Hace mucho tiempo, en una playa castigada por olas gigantescas, había una gaviota desesperada. Acababa de poner sus huevos en la arena y el mar se los había arrebatado. Mamá gaviota se lanzó al mar para recuperarlos y se sumergió en él una y otra vez, pero sus intentos fueron en vano. Con el corazón roto, imploró al mar: <<Devuélveme a mis hijos, por favor>>. pero el mar no le contestó.

   Cansada de suplicar, el ave lanzó este desafío: <<Si me arrebatas a mis hijos, te secaré. Con mi pico, iré sacando agua sin importarme cuánto tarde>>. Día y noche hasta casi desfallecer persistió en su irrealizable misión. Su trágica historia conmovió el corazón de las gaviotas del lugar que, poco a poco, se fueron juntando para ayudarla hasta que formaron una enorme bandada, que iba del mar a la orilla en un frenesí sin fin.

   La Gran Gaviota, que estaba observándolo todo desde lo más alto del cielo decidió bajar para averiguar qué sucedía. En cuanto se enteró de la historia de mamá gaviota y sus hijos perdidos, les dijo a todas: <<Dejad que hable con mi amigo el dios del océano y él devolverá los huevos>>. Y así fue. Pero desde entonces las gaviotas aprendieron una gran lección: luchando unidos podemos lograr cosas que solos jamás conseguiremos.